La rzaón por la que tu cberreo pdeue leer etse txeto no es la que pesnás.

Hace años circulaba un viral por internet:

“Según estudios realizados por la Universidad de Cambridge, no importa el orden en el que las letras estén escritas, la única cosa importante es que la primera y la última letra estén escritas en la posición correcta.”

 

Tiene sentido, no?

 

Bueno, resulta que era mentira.

Un tipo se tomó el trabajo de investigarlo y descubrió que:

  • El estudio nunca existió.

  • La premisa era falsa.

  • Y no, no te hace más inteligente si podés leerlo rápido.

 

Pero, entonces, ¿por qué funciona?

¿Cómo es que una mentira puede vivir tantos años?
¿Y cómo es que todos lo aceptamos sin cuestionarlo?


No funciona por la mentira en sí, si no por lo que genera en quien lo lee. 


Y ahí es donde entra tu negocio. Lo que te interesa.

 

A la gente le gusta sentirse especial.

Tus clientes no compran por lógica, ni por precio, ni por características.

Compran por cómo los hacés sentir.

Compran cuando creen que lo que ofrecés fue pensado para ellos.

Esto no va a cambiar.

 

Y para lograrlo necesitás saber qué decir, cómo decirlo y cuándo hacerlo.
No para hacerte viral.
Sino para que tu landing empiece a convertir.

Que lleve de la mano a tu clientes.

Como si fuese una jubilada que quiere cruzar 18 de julio y te pide ayuda para cruzar.

Bueno, igual.

 

Es por eso que para saber si tiene sentido que sigas leyendo, voy a separar a todas las personas del universo en dos grupos.

Grupo 1:

Aquellas personas que tienen una landing page, están invirtiendo en publicidad y no están vendiendo lo que deberían. Sea porque la redactó su sobrino o su agencia de turno .

Grupo 2:

Aquellas personas del universo que NO tienen problemas a la hora de convertir, de vender o de mejorar la forma en que comunican su propuesta de valor. O directamente no tienen nada que vender.

Buenas noticias.

Si formas parte del GRUPO 1, seguí leyendo, puede haber algo para tí. 

Si formas parte del GRUPO 2, ya podés cerrar esta pestaña. No tengo nada para vos. Y me disculpo por este minuto que te hice perder.

Aclarado el asunto, te pregunto…

¿Es así como se ven tus visitantes cuando llegan a tu landing page?

En esa escena, el abuelo de Bart vuelve a entrar y le pide un Whisky doble.

Pero en la tuya entran y se van, así como si nada.

¿Hay algo más desesperante que eso?

Sí. No saber qué hacer al respecto. 

Y ahí es cuando empieza tu película:

Harry Potter y el misterio de los visitantes fantasmas: entran, miran, y se van.

 

Y entonces aparece la sinfonía de pruebas.

Que cambiás el diseño, los anuncios, la segmentación, el tamaño del logo, y hasta los muebles de tu casa.

Y de repente llegan los resultados cosechados:
Perder tiempo.

Y plata.

Bueno…

Tampoco es verdad que solo por tener una landing page que capte la atención y buenos anuncios vayas a solucionar tus problemas.
Por lo general, el tema es un poco más complejo que eso.
 

Pero hay algo seguro:

Una landing construida en base a textos persuasivos convierte mucho más que una que no los tiene.

 

Y a eso me dedico

Mejoro el texto de tu landing para que tengas más conversiones.

Es un problema habitual que muchos tienen pero que no saben: mandan tráfico a su página pero no convierten tanto como podrían.

No es para todo el mundo.

Más bien para los que quieren empezar a resolver esto HOY.

Esa forma es agendar una videollamada acá

 

Ahora bien.

Si tenés dos dedos de frente, te estarás preguntando, ¿quién soy y por qué yo?


Nicolás para los que no me conocen.

Siempre me gustó pensar ideas. Para lo que sea.

Eso me llevó a estudiar y trabajar en en diseño y luego en publicidad. Diez años.

El mismo tiempo que demoré en entender que había no era la única forma de ayudar a marcas y personas.

 

 

Aprendí otra manera de hacer publicidad, que funciona y nadie más está haciendo en Uruguay.

Que nada tiene que ver con el cronograma de posteos que te manda tu agencia cada mes, ni el contenido con influencers, ni los reportes de impresiones y likes en Instagram. Que son muy importantes. 

Hablo de una técnica más vieja que las redes, pero cada vez más necesaria.

La misma que se usaba para vender jabones en los diarios desde hace más de 100 años.

La misma que hizo que llegues hasta acá abajo y te mantenga leyendo.

 

Lo entendí tarde. Por eso lo hago ahora.

Si te interesa saber si esto es para vos, agendás acá una reunión de 15 minutos y hablamos.

Si ya estás bien con lo que tenés, gracias por leerme.